AMOR POR DUPLICADO


"Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro." Dalai Lama


Esta historia me gusto mucho para compartirla con ustedes.
Y es que la pesadilla de un hijo enfermo y en espera de un trasplante de riñón es prácticamente una tortura. Ahora imagínate tener esa tortura al doble. Es algo que ocurre en menos de un 10 por ciento de gemelos.


“Cuando por primera vez te dicen que tus hijos tienen esta condición y que será necesario un trasplante, una se viene abajo. Da mucho miedo la palabra 'trasplante''', dijo Leavy, nacida en Nueva York y cuya familia proviene de Vega Baja, en Puerto Rico. “Pero ahora sabemos que este no era un proceso que había que temer”.


Leavy explicó que sus hijos fueron diagnosticados con la enfermedad a los cinco años. Alan necesitó un trasplante con urgencia el año pasado y su padre pudo donarle su riñón. En julio del mismo año, los médicos informaron a la pareja de que el riñón de Brian también empezaba a deteriorarse y que sería necesario otro trasplante. Ambos niños, que viven con sus padres en Long Island, tenían que medicarse y someterse a una dieta restringida.


Según datos del hospital Presbyterian/Weill Cornell, aproximadamente un tercio de los pacientes que necesitan un trasplante de riñón no pueden recibirlo de sus parientes o amigos. Más de 105 mil adultos y niños se encuentran en la lista de espera de trasplante de órganos en Estados Unidos, y siete mil 700 de ellos viven en el estado de Nueva York.


La mamá de los gemelos adolescentes cedió uno de sus riñones a uno de ellos y su papá al otro. Los mellizos padecen “glomerulosclerosis focal y segmentaria”, rara enfermedad renal.
Evette Leavy, de 44 años, tuvo que adelgazar siete kilos (15 libras) para poder donar su riñón a su hijo Brian, de 14 años, aproximadamente hace dos semanas. Su marido, Brian De Vale, donó su riñón al otro hijo de la pareja, Alan, en marzo del 2009. Ambos gemelos sufrían un inusual y devastador tipo de insuficiencia renal. En la que podría ser la primera operación de este tipo para salvar a dos hermanos con una rara enfermedad.


“Este caso es único también, porque tenemos a dos extraordinarios padres que fueron los suficientemente heroicos como para ofrecer una parte de ellos para salvar a sus hijos”, dijo el doctor Kapur. “Sin este trasplante estos dos niños podrían no haber sobrevivido”.


Indudablemente los padres siempre están dispuestos a todo por tal de ver con bien a sus hijos, hasta volver a darles vida. Gracias a mi mama que también tomo ese doble riesgo por mí. Y hoy que es mi cumpleaños se que valió la pena su valor y su esfuerzo. Después de 15 años de mi enfermedad, no he terminado de decidir cuál fue exactamente el propósito de esa experiencia. Lo único que sé es que le he sacado mucho provecho a estos 15 años de salud ininterrumpida.