¿De qué estás hablando, Willis?

Suerte es estar en el lugar y en el momento adecuado. Anónimo.

Muchos lo recordamos por ser el niño simpático de color que vivía con una familia de blancos en los 80’s. Era de mis programas favoritos. Y aunque su imagen de niño tierno, con cara sonriente, redonda y feliz nos quedo en el recuerdo, su vida no fue tan fácil ni tan feliz. Siempre me llamo la atención que, aunque ya (después de muchos años) era un adulto, seguía teniendo estatura y cara de niño. No tenía las características de una persona con enanismo, era algo diferente.

Estaba hastiado del mundo durante más tiempo de lo que te imaginas. Y él no era el ex niño estrella que todos pensábamos. Durante los ocho años de la serie Blanco y negro (Diff'rent Strokes), fue visto por millones de televidentes en todo el mundo, siendo uno de los más vistos en la historia de la televisión; su personaje se caracterizaba por su famosa línea que era "¿De qué estás hablando, Willis?" ("what'chu talkin' 'bout, Willis?") Gracias a esa simpatía, Gary Coleman fue un niño muy popular.

Cuando tenía solo 22 meses de edad, se supo que sus uréteres estaban bloqueados, y que eso, esencialmente, mató a sus riñones. Nació con una enfermedad congénita del riñón causándole nefritis (una destrucción autoinmune del riñón), que detuvo su crecimiento a una edad temprana, llevándolo a desarrollar una estatura pequeña: 1,42 mts. Lo que se convirtió en su característica más distintiva.

Hasta la edad de 4, se alivió a través de dos agujeros que los médicos le hicieron en el estómago. Durante un tiempo, fue equipado con una bolsa que el niño pre-escolar pudiera manipular de modo que pareciera como si estuviera orinando al igual que todos los demás niños. Cuando tenía 5 años, se sometió a una cirugía de trasplante de riñón. Coleman tuvo dos trasplantes de riñón, uno en 1973 y otro en 1984, además requería diálisis constante.

Curiosamente (y por eso estoy compartiendo la historia de Coleman) de eso me enferme yo también, pero hasta los 15 me lo detectaron y fue cuando recibí mi trasplante. Creo que alcance a crecer un poquito más. La forma aguda de la nefritis intersticial es común y es causada con mayor frecuencia por efectos secundarios de ciertos fármacos. Este trastorno puede ser más grave y presenta una mayor probabilidad de producir un daño renal crónico. Así que exactamente no se puede saber que medicamento o tratamiento pudo dañar los riñones en la infancia.

Aunque para mi resulto un gran beneficio, para Coleman fue casi una condena. Así que no, Coleman nunca lo tuvo todo. Después del trasplante renal, Coleman fue sometido a un régimen de esteroides para protegerle contra el rechazo del órgano. El tratamiento tuvo dos efectos secundarios: atrofiar su crecimiento y eso lo llevó a convertirse en el ideal de Hollywood: el artista que puede interpretar al más joven, al mucho más joven. Logró que un niño de 10 años de edad pudiera parecer una criatura angelical de 8, todo un fenómeno. Hollywood nunca tuvo, probablemente, más provecho de una situación de desventaja.

Además, Coleman fue famoso por demandar a sus padres y a su representante por la apropiación indebida de su fondo fiduciario. Sus padres habían utilizado el fondo del fideicomiso para acumular $770.000 para ellos mismos, dejando solamente $220.000 para Gary. En 1999 se declaró en bancarrota. Cuando estaba tratando de escribir su autobiografía se dio cuenta que era adoptado, creo que eso también explica muchas cosas.

Fue candidato a la gubernatura de California (junto con el Gobernator) y tenía fama de malhumorado y de tener problemas de manejo de temperamento. Recientemente, Gary Coleman era un personaje (no un actor) del exitoso musical de Broadway en 2003, Avenue Q, El personaje trabaja como el superintendente del complejo departamental donde se desarrolla el musical. Su canción principal era "It Sucks to be Me" (Apesta ser yo!), imagínate.

Su trágico camino termino hace unos días. Permanecía con respirador artificial tras accidentarse el miércoles 19 de mayo, y se encontraba consciente; sin embargo, su condición empeoró de manera intempestiva. A sus 42 años, el 28 de mayo, fue desconectado del respirador, dando la autorización su ex esposa con la que mantuvo muchos problemas de violencia intrafamiliar.

No cabe duda de que para lo que algunos es una suerte, para otros se convierte en una condena, porque, aunque pudo muchos años mas sin que su riñón trasplantado fuera un problema, si fue una gran carga la que vivió gracias a su enfermedad de pequeño. Descanse en paz, Gary Coleman.